Vetusta, la ciudad que describió de forma magistral Clarín en su Regenta, ha dado paso a una capital sinónimo de modernismo y vanguardia, pero conservando intacto todo su encanto.
Oviedo conserva el poso que desprende la madurez bien entendida y un laborioso trabajo de protección y defensa del patrimonio. Para muchos, está irreconocible: brilla más, seduce más, tiene más porte de galán, más trapío.
La ciudad ha recibido un fuerte impulso renovador en las dos últimas décadas: desde cosas sencillas, como las elegantes farolas o jardineras, hasta la reforma más profunda en barrios, plazas y accesos a la ciudad.
Oviedo es una ciudad para pasear, para deslizarse por su pavimento adoquinado mientras elevamos la vista hacia los edificios señoriales del casco antiguo, presidido en santa compaña por la Catedral y el ayuntamiento. En los aledaños de la casa consistorial encontramos el mercado del Fontán y la Plaza de Daoiz y Valverde, con su palacio del Marqués de San Feliz y la antigua Casa de Comedias, hoy transformada en biblioteca. Pero ese no es el único palacio que acoge una nueva misión, ya que el de Velarde es hoy el Museo de Bellas Artes, que junto con el Arqueológico, que acaba de abrir sus puertas después de una intensa restauración, componen los dos principales museos de la urbe.
Junto con la arquitectura de varios siglos atrás, a la que tenemos que sumar la histórica Fuente de Foncalada, obra pública del siglo IX catalogada como patrimonio de la Humanidad, conviven en las calles muestras escultóricas contemporáneas, con obras de Úrculo, Fernando Botero, Faustino Goico- Aguirre, Fernando Alba o Manolo Hurgué.
Algunas se encuentran muy cerca del edificio de la Universidad en la calle San Francisco. Los encantos de Oviedo se extienden hasta sus afueras, hasta su monte fetiche, donde hace once siglos que se elevaron Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, dos iglesias prerrománicas a las que acuden peregrinos autóctonos y visitantes, junto con San Julián de los Prados, que hoy se ha integrado prácticamente en la ciudad.
Ciudad premiada con la escoba de oro, en varias ocasiones, por su limpieza, es la capital del Principado de Asturias y cuna de la Princesa Letizia y el campeón del mundo de F1, Fernando Alonso. Monumentos prerománicos, Catedral, Cultura
Vota:En nuestros alrededores podreis disfrutar de las Rutas de Senderismo y Cicloturismo: Oviedo-Fuso, Oviedo-L’Angliru y las Xanas, el campo de golf y el Real Balneario de las Caldas.
Tambien podréis conocer y disfrutar de Oviedo, con su Casco Antiguo, con la Catedral y su Cámara Santa, el Teatro Campoamor escenario clave de Premios Príncipe de Asturias, así como el patrimonio monumental que posee destacando: Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo y San Julián de los Prados declarados Patrimonio de la Humanidad