Daroca fue fundada en el siglo VIII por árabes venidos del Yemen, en un barranco entre los cerros de San Cristóbal y San Jorge y conquistada por las tropas de Alfonso I en la Edad Media. Es en ese momento en el que la ciudad se convierte en capital fronteriza, tierra de libertades en un mundo feudal y escenario destacado del acontecer histórico de Aragón.
El pasado de Daroca como lugar de convivencia de la cultura musulmana, judía y cristiana, se refleja hoy en sus calles y su recinto amurallado, conformando uno de los conjuntos arquitectónicos urbanos más destacado de la comunidad aragonesa.
Daroca guarda entre sus murallas y torreones la esencia de su historia como ciudad fortificada, cruce de caminos y frontera entre dos reinos, destino de peregrinación, testigo de siglos de coexistencia cultural, expresión de la tradición medieval.