Hotel Fruela: EL hotel Fruela de Oviedo está concebido para prestar un servicio que supere las expectativas de nuestros clientes, estudiando cada detalle , equipado con las últimas novedades en cuanto a servicios hoteleros , un equipo de profesionales en constante actitud de servicio para que no falte nada y un diseño de autor (Mamen de la Concha) que fusiona lo tradicional de su arquitectura con la innovación en el moderno diseño de sus instalaciones.
28 habitaciones ,1 Junior-suite con hidromasaje,camas con sistema de comodidad "sueños celestiales" Conexión a Internet (Wi-Fi Gratuito), TV Canal Satélite Digital, Secador de Pelo, Completo set de Amenities, Carta de Almohadas, Zona de Trabajo, Mini-Bar, Desayuno Buffet, Room–Service, Hilo musical, Café para madrugadores.
Cafetería, carta de tés, comidas de empresas, banquetes y celebraciones hasta 45 pax en salón independiente.Salas para reuniones, conferencias, exposiciones, ruedas de prensa totalmente equipadas hasta 50 pax. Parking propio a escasos metros del hotel ,coste ( 11 € / día).
Junior Suite (1) :
1 Junior-suite con hidromasaje,camas con sistema de comodidad "sueños celestiales" Conexión a Internet (Wi-Fi Gratuito), TV Canal Satélite Digital, Secador de Pelo, Completo set de Amenities, Carta de Almohadas, Zona de Trabajo, Mini-Bar, Desayuno Buffet, Room–Service, Hilo musical, Café para madrugadores.
Premium (27) :
Conexión a Internet (Wi-Fi Gratuito), TV Canal Satélite Digital, Secador de Pelo, Completo set de Amenities, Carta de Almohadas, Zona de Trabajo, Mini-Bar, Desayuno Buffet, Room–Service, Hilo musical, Café para madrugadores.
Acerca de Oviedo: Vetusta, la ciudad que describió de forma magistral Clarín en su Regenta, ha dado paso a una capital sinónimo de modernismo y vanguardia, pero conservando intacto todo su encanto.
Oviedo conserva el poso que desprende la madurez bien entendida y un laborioso trabajo de protección y defensa del patrimonio. Para muchos, está irreconocible: brilla más, seduce más, tiene más porte de galán, más trapío.
La ciudad ha recibido un fuerte impulso renovador en las dos últimas décadas: desde cosas sencillas, como las elegantes farolas o jardineras, hasta la reforma más profunda en barrios, plazas y accesos a la ciudad.
Oviedo es una ciudad para pasear, para deslizarse por su pavimento adoquinado mientras elevamos la vista hacia los edificios señoriales del casco antiguo, presidido en santa compaña por la Catedral y el ayuntamiento. En los aledaños de la casa consistorial encontramos el mercado del Fontán y la Plaza de Daoiz y Valverde, con su palacio del Marqués de San Feliz y la antigua Casa de Comedias, hoy transformada en biblioteca. Pero ese no es el único palacio que acoge una nueva misión, ya que el de Velarde es hoy el Museo de Bellas Artes, que junto con el Arqueológico, que acaba de abrir sus puertas después de una intensa restauración, componen los dos principales museos de la urbe.
Junto con la arquitectura de varios siglos atrás, a la que tenemos que sumar la histórica Fuente de Foncalada, obra pública del siglo IX catalogada como patrimonio de la Humanidad, conviven en las calles muestras escultóricas contemporáneas, con obras de Úrculo, Fernando Botero, Faustino Goico- Aguirre, Fernando Alba o Manolo Hurgué.
Algunas se encuentran muy cerca del edificio de la Universidad en la calle San Francisco. Los encantos de Oviedo se extienden hasta sus afueras, hasta su monte fetiche, donde hace once siglos que se elevaron Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, dos iglesias prerrománicas a las que acuden peregrinos autóctonos y visitantes, junto con San Julián de los Prados, que hoy se ha integrado prácticamente en la ciudad.